El centro del lago de la luna

Una pequeña Republica del desconcierto y la desazón.

sábado, mayo 21, 2005

Probablemente

Un hombre aparece deambulando en un playa inglesa sin más memoria que la de sus dedos. ... Se trata de la historia de el hombre más miserable del mundo porque está aterrado (¿cabe mayor prisión que la del olvido?) y está solo (¿cabe mayor soledad que la que no te permite acompañarte ni siquiera de ti mismo?). Y sin embargo trato al Pianista como si de un personaje se tratase y no deseo para el ningún final que desentrañe el misterio aunque suene horrible por mi parte. No quiero que tenga identidad. Quiero decirle yo quien es.

Son cientos los que se atreven a teorizar acerca del origen del Pianista. Los psiquiatras señalan que la causa de su amnesia es un mecánismo de defensa que nuestro cerebro construye al recibir un shock traumático extremadamente violento. Los aventureros del misterio en cambio opinan que estamos ante un viajero del tiempo y los sastres les dan razones, pues no se confeccionan trajes de la factura de el que el Pianista vestía cuando apareció, desde principios del siglo XX. Y sin embargo probablemente sea todo más sencillo...



Probablemente se trate de un estudiante de música que vivía en un pequeño pueblo costero de Dinamarca. Probablemente un día creyó que existen el amor las hadas y los cuentos, probablemente fue al día siguiente cuando aquel amor le rompió el alma y la fe en cuentos y en hadas. Probablemente fuese a despedirse por última vez de la estatua de la sirenita, repudiándole con la mirada y lo puños apretados para después encomendarse al fatídico abrazo del mar en una playa desierta. Probablemente una ola jugase con el, le revolcase hacia el abismo y cuando le tuviese al borde del olvido, le regresara al aire y al dolor para envolverle más tarde y volverle a voltear arriba y abajo, consuelo y agonía, dejándole tirado en una playa tan desierta como la que le vio partir. Probablemente el joven exhalase un aullido angustioso al comprender que el mar no codicia solitarios sin consuelo, sino marineros enamorados cuyas mujeres dejen caer lágrimas sin fin cuando acudan a la playa a recordar a sus hombres y así menguar su insaciable apetito de agua y de sal.. Probablemente, una ondina, una diminuta y transparente ondina hecha de agua y de luna, contemplase el desgarro de aquella madeja de angustia y se apiadase de él., rociándole el cuerpo de la sal de sus labios para así arrebatarle la memoria, salvo la de los dedos que es eterna. Probablemente la ondina se hayaa quedado prendada del sabor del cuerpo amado y acuda desde entonces a aquella playa, a cantar fados que acompañen el regreso de su ángel triste para que le devuelva aquellos besos que se llevo cón el y que huera la han dejado. Probablemente, una noche, cuando los ignorantes le den por perdido o por curado liberándole de puertas y fronteras, el Pianista se vea, mecido por el azar, en aquella su playa desierta del fin y del principio y allí se encuentre con su ondina, que le cogerá las manos y le llevará los dedos de eterna memoria hasta sus labios mitológicos para que los recuerde y, probablemente el Pianista, los recordará y los besara con avidez y se arrepentirá de sus desganas pasadas, sabedor ahora de que el amor sabe salado. Probablemente, ni la ondina ni el Pianista vuelvan a pisar la faz de la tierra ni la memoria de los mortales, escribiendo tras el cálido abrazo del mar, un final feliz, que probablemente, solo quepa en los cuentos.

3 comentarios:

Anonymous Ju ha dicho...

Me quedé sin palabras...
sabes que al escuchar la noticia y ver su mirada no pude mas que imaginar una historia así? ... tal vez no sea sólo imaginación nustra y este pianista esté deseando volver a esas orillas...
Un beso grande desde orillas mas lejanas!

10:53 p. m.  
Blogger Ligeia ha dicho...

Me acabas de inspirar ;)

7:04 p. m.  
Blogger Ligeia ha dicho...

Por cierto, en Praga de lujo :)

7:17 p. m.  

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