El centro del lago de la luna

Una pequeña Republica del desconcierto y la desazón.

sábado, septiembre 17, 2005

Un poco raro

Los demás existían mientras yo, los miraba vivir.
Onetti



…detestaba su trabajo. Por ejemplo, en aquel instante en que los mosquitos le hostigaban constantemente con ese maldito aleteo cercano al oído. Coño pica, pero no jodas, pensaba el licenciado. Una humedad infinita, agua en lugar de aire, espacio en el que no se entiende la razón por la que no te ahogas, una vegetación que te mira a todas horas incluso en la profundidad de tus sueños, una selva que no duerme por las noches ni descansa por el día. La selva palpita al ritmo de ritmos lejanos que vienen de ninguna parte, de ningunas manos, que procede de un terror atávico sin forma y sin materia, que no existe aunque lo respires.

Nada de eso eralo que le desquiciaba al licenciado. Únicamente aquella insoportable sensación de agonía que emborronaba todo: el cielo invisible, el río de turbias aguas, las ropas caladas y putrefactas, el cansancio del motor… el gemido de un asmático, la última nota de una corneta que muere, el aire que solapa la muerte en las nieves. Algo así. O distinto. Aquel mundo se moría, se moriría. El Licenciado lo sabía y sólo rogaba no verlo. Era un egoísta de vocación generosa y cobardes hechuras. Solo al fumar no era contradictorio...

9 comentarios:

Blogger illa ha dicho...

Se nos muere zifnab, se nos muere.
Aunque yo aún no he decidido si quiero ver su final o no, no creo que lo vea.
Pero como me he propuesto vivir 100 años, eso sí, no fumo ;).

10:07 a. m.  
Blogger DobleZero ha dicho...

Qué bonita manera de escribir...
Por cierto que yo hasta fumando soy contradictoria!

12:10 p. m.  
Blogger Lula Towanda ha dicho...

El último deseo de un condenado a muerte: el cigarrillo.

4:54 p. m.  
Anonymous María ha dicho...

Y es que el fumar es malo. Y yo también fumaba, lo dejé hace siete años. El humo empaña y acaba ahogando.

11:49 a. m.  
Blogger Misscronic ha dicho...

¡Claro que detestaba su trabajo! No paraba de ver como el corazón del mundo se pudría lentamente...¡Benditos su egoismo y cobardia!
Supongo que contradictorio con lo que le rodeaba...

7:08 p. m.  
Blogger Yo ha dicho...

Yo también detesto mi trabajo...aunque no veo cosas tan terribles ahora que las comparo con otras peores...Mi sueño es poder algún día hacer y vivir de lo que me gusta...un privilegio de pocos...
Fumo, pero creo que esa es una de las cosas menos contradictorias que tengo, porque cuando prendo un cigarrillo simplemente es eso: Tengo ganas de fumar y fumo...En otros contextos, no sé si soy yo contradictoria o es la vida la que se empeña en contradecirme a mí...ja ja...Igualmente me someto a toda esa contradicción, porque en esos sinsabores de la vida están los matices que nos hacen sentirnos más vivos que nunca...
Me gustó mucho su blog...espero poder visitarlo con más frecuencia...Saludos!

8:14 p. m.  
Blogger Isthar ha dicho...

Yo tampoco querría está ahí para verlo, de hecho no quiero estar. ¿Realmente es eso egoísta o cobarde?


Y como Doblezero, yo también soy contradictoria como fumadora...

2:04 p. m.  
Blogger Zifnab ha dicho...

Yo creo que si hay algo de egoismo en cerrar los ojos aunque todos entonces nos convirtamos en egositas igual que hay algo de enfermizo en regodearse en ello y necesitar asistir a la muerte. Y siempre considero que la contradiccion no es un defecto, o al menos sería un defecto del que todos adolecemos, mejor en cualquier caso que fumar, aunque el humo sea tan sugerente...

Ojala todos acabemos teniendo un trabajo que nos merezcamos

3:08 p. m.  
Blogger Bito ha dicho...

Quizás no lo odiara tanto, quizás solo lo sentía irremediablemente perdido...

3:32 p. m.  

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