El centro del lago de la luna

Una pequeña Republica del desconcierto y la desazón.

domingo, junio 19, 2005

Los poetas muertos se reunen para extraerle a la vida todo el meollo

Creo que fue a la séptima o a la octava, pero un día dejé de llorar al ver el Club de los Poetas Muertos... y sin embargo se me siguen poniendo lo pelos de punta y los púbicos lisos cada vez que reincido en la tentación de verla. Si fuera académico pensaría de ella que es lacrimógena, comercial y para adolescentes hormonados pero es que si fuera académico (y a veces lo soy) sería francamente gilipollas.

Andaba yo por mis tiempos mozos y un amigo que lo sigue siendo me preguntó si quería ir a ver la película y yo muy ufano de mí debí responder algo así como: "pero que coñazo, no?". Antes incluso de aquello, recuerdo otra respuesta similar cuando vi a otro amigo leyéndose el tocho del Señor de los Anillos (también sigue siendo amigo pese a todo). Ahora cuando alguien me propone algo y me surge una respuesta de esa índole, me dan ganas de castrarme para prevenir futuros traumas conmigo mismo y mis circunstancias. Vamos, que soy un as del mundo de las intuiciones. Es posible que no fuera por la peli por lo que lloraba sino por lo tonto que puedo ser uno cuando se afana en ello (y yo en eso le pongo mucho afan cuando hay que ponerlo).


Me se la película de memoria. Mi yo adolescente se reanima y culebrea al son de Maurice Jarre. Se me ponen los pelos de punta cuando Todd recita y la camara le acompaña "un loco de dientes sudorosos" dice, "la verdad es una manta que te deja los pies fríos" dice el jodido y pavisoso genio. Me aplasta el padre de Neil con su mirada rapaz, me atrapa Keatting con su voz y con sus gestos, cuando llora y cuando pone música clásica a todo volumen para acompañar una mierda de partido de futbol, cuando el arpa acompaña el sueño de una noche de verano....


...y hoy que la vuelven a echar siento que te he traicionado Mi Capitán, que no te hice caso pese a todas las veces y de todas las maneras que lo pronunciaste. Aprovechad el momento mentecatos, aprovechadlo, rebelaos contra este mundo de mierda aunque solo (¿solo?) sea con una sonrisa y hoy no me quedan Capitán, aunque ya no te llore cuando el Director, ese ser lleno de certezas y vacío de pensamientos, el hombre de la mirada de hielo (es curioso lo bonitas que son las miradas heladas) y el corazón de trapo ,que ni siquiera ha estado en Oz una sola vez, el mismo señor que el sábado sonreía mientras era enfocado con su pancartita de familia igual a hombre y mujer , te echa de u propia caverna donde le muestras a los niños que lo que les enseñan es sombra y que el fuego siempre está detrás. Se me olvidóa la sonrisa que le pones a la úlitma imagen, llena de gaitas y de tios haciendo el vaina
. No lo estoy aprovechando, no lo hago mi capitán, y me subo encima de las mesas y encima de las camas y encima de los coches y del Everest y el mundo sigue igual de inconmensurale y de árido y de avasallador.
Hoy no se que carallo significa Carpe Diem, mi Capitán, que le vamos a hacer...
... una gran película señores académicos gilipollas.
P.D I - El autor de este post no llama gilipollas a los que nos les guste esta película, líbreme dios. Solo a aquellos que no les guste por ser académicos. Además el autor de este post es bastante gilipollas así que ni siquiera caso de serlo la circunstancia le resta ningún aprecio por parte del autor.
P.D II - "...que prosigue el poderoso drama y que tu puedes contribuir con un verso... ¿Cual es su verso Sr. Anderson?".
P.D III Algo me pasa con Tomates Verdes Fritos...

10 comentarios:

Blogger illa ha dicho...

O sea, llamas gilipollas a los académicos, jaja.
A mí tb me encanta esta película.

11:14 p. m.  
Blogger Misscronic ha dicho...

Hay peliculas o libros que no veo una y otra vez para evitar conocerlas de memoria y que no pierdan el efecto de la primera vez... se estupido, pero yo tambien, a mi modo, soy gilipollas

4:12 p. m.  
Blogger Zifnab ha dicho...

Podíamos hacer el Club de los Gilipollas Muertos. Yo me pido ser el Capitan of course.

5:30 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Oh capitan, mi capitan, y yo me pido ser... la araña... claro que ahora me vendras con eso de que en el club de los gilipollas muertos no hay araña, porque en su análogo y predecesor quizas incluso su musa, no lo había, y yo no tendré otro remedio más que contestar que eso suena muy... como decirlo, academico :p

Aracne

7:06 p. m.  
Blogger jomagaro ha dicho...

Eres del Jerez o del Sevilla ??

je, je

11:16 a. m.  
Blogger Zifnab ha dicho...

Lo mío es mucho peor que todo eso

11:22 a. m.  
Blogger Bito ha dicho...

Me flipa esa película, me gusta muchísimo y también me la he visto cien veces...
Cualquier día de estos quedamos tú y yo con paquetes de klinex y una manta a compartir y nos la chupamos enterita...(eso sí, después de verla un par de eruptos, nos rascamos lo huevos y aquí no ha pasado nada).

4:51 p. m.  
Blogger Bito ha dicho...

Hostia! nos chupamos la pelicula, la vemos, quiero decir. Que ahora leyéndo el mensaje veo que ha quedado un tanto confuso.
Ejem, ejem...

4:52 p. m.  
Blogger Zifnab ha dicho...

Jajajaa. Si que ha quedado confuso si... y con kleenex y todo... jajajaj

5:51 p. m.  
Blogger Isthar ha dicho...

A mi me gusta la película como no te puedes imaginar, y aún más me gustó el libro.

Recuerdo que cuando la descubrí me pasé más de media hora llorando, y eso sólo me ha pasado con dos películas, con ésta y con "Cyrano de Bergerac". Y sí, la he visto muchas más de diez veces, y no, no he conseguido aún dejar de emocionarme, dejar de llorar.

Recuerdo que impulsada por aquel espíritu quise fundar mi propio club de los poetas muertos, pero no encontré a nadie a quien realmente le enamorase la poesía, de hecho no encontré a nadie a quien le gustase. Así que escribía y leía a solas, y me imaginaba tener amigos con quien compartirlo, aunque no estuvieran, aunque no existieran.

Sí, esa película me emociona, me gusta, me inspira, me hace sentirme viva, me obliga a recordar que no hay que redirse, que hay que luchar, que no hay que abandonar los sueños aún cuando tengas que ir contracorriente...

Siempre quise fundar mi propia generación de poetas, quizá vivos en esta ocasión.

6:30 p. m.  

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