El centro del lago de la luna

Una pequeña Republica del desconcierto y la desazón.

viernes, mayo 19, 2006

Ovidiado


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Me puse a comer cerezas.

Estaban dulces y frescas y como no tenía otra cosa que hacer, me puse a comer cerezas.

Cuando ya llevaba cién, deje de contar para que no me entrase sueño, y mucho tiempo después yo seguía comiendo cerezas y el día siguiente y pasado mañana. Miles de millones de cerezas.

Y cuando acabé pensé "estoy lleno".

Y no pude moverme.

Y como no pude moverme, me dio por pensar. Y me aburrí mucho. Y me cansé de mi mismo.

Y dije "una solución quiero". Y una solución tuve.

"Yo nunca vi pensar a un árbol". Y árbol me hice. Y como había comido muchas cerezas y no soy demasiado original, cerezo me hice.

Ahora soy un cerezo que reparte miles de cerezas todos los años y muchas más que repartiré, de tantas que comí.

En primavera me salen canas que me favorecen mucho. Y doy una sombra muy buena. Y la gente me quiere mucho.

Pero cometí un error. Los pensamientos no se ven. Los pensamientos se piensan. Así que es de gilipollas convertirse en un árbol solo porque no les has visto pensar. A Bush tampoco le he visto ni un solo atisbo de actividad cerebral y mira a donde ha llegado... el caso es descubrí tarde la terrible verdad (que digo yo si la verdad puede ser otra cosa que terrible). Los árboles piensan. Es más como no tienen a donde ir, -salvo en el Ayuntamiento de Madrid, que les pasean en camión hasta un lugar más bonito (lo mismo le dicen los hijos a sus padres cuando les llevan a una residencia)-, repito, es más, como los árboles no tienen a donde ir, piensan mucho muchísimo. Y encima el Corte Ingles no admite la devolución de las metamorfosis sin ticket. Y como yo no tengo brazos pues no pude sostener el papelito de los huevos así que lo perdí. Me he quedado, quieto, sólo y pensativo. He descubierto un nuevo teorema matemático eso sí.

De poco sirve

6 comentarios:

Blogger -Pato- ha dicho...

Ya te digo que es uno de los cuentos tuyos que mas me han gustado y eso que de aquí siempre me llevo la panza llena y el corazón contento.
Este cuento ha sido de magia completa.
Si hasta te he visto cerezo, pensativo y embolado.

Un beso de cerezas pensativas :)

5:24 p. m.  
Blogger Lula Towanda ha dicho...

Lo que se tarda en comprar unos huevos.....

7:08 p. m.  
Blogger Misscronic ha dicho...

Otro que se hizo árbol... si no sirve de nada, lo sabré yo.

7:21 p. m.  
Blogger Larha ha dicho...

Se convirtió usted en el mejor árbol y no sé si lo hizo adrede. Pues es sabido de todos que cualquier árbol que dé fruta roja es feliz, por definición (o porque yo así lo he decidido). Francamente me deja usted triste, aunque el texto me ha encantado. Pero cambiaba mi parecer sobre su texto a fin de que no me dejase triste, que usted ya me entiende.

Un beso más grande que el cerezo más grande.

8:22 p. m.  
Blogger cieloazzul ha dicho...

cerezas?
usted sabe que con el palito de la cereza se hace un moño con la lengua y entonces se le decreta sabio en besos?
usted sabe besar?
después de haber comido cerezas miles?
o es el arbol ahora hecho usted el que besa con sabor a cereza?
a sabé...
besos rojos...

8:57 p. m.  
Blogger Sita B ha dicho...

pues yo a esto no le encuentro ningún caracter sexual :P

felizfinde

10:48 p. m.  

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