El centro del lago de la luna

Una pequeña Republica del desconcierto y la desazón.

jueves, febrero 15, 2007

Músicos




El cielo es rojo y se desangra de la vieja herida

Y la hierba de los lados es verde. Aún cree en la esperanza, la muy imbecil

Ando por un camino marrón sin importancia. Me gustaría que fuese amarillo pero no siempre se tiene lo que uno quiere. Es pardo y no creo que sepa decirme por donde queda la Ciudad Esmeralda

El mundo se descompone en colores puros. Me adormece escuchar mis pasos. El sol se detiene en mi rostro. Me sonríe, aún.

Veo un pozo de piedra acercándose y es hermoso y es perfecto, como el día. Tiene cubo y pretil y un poquito de musgo y hay piedras que duermen a su alrededor. Se que no debo , se que asomarse a un pozo nada bueno depara, pero que quereis, ¿que no lo haga?. Debo asomarme y me asomo. Y alli está. Sentado sobre una piedra que sobresale de las entrañas del agujero. Delgado y derruido. Una ruina sin romanticismo decadente. Lleva una flauta en una mano y mueve la otra obsesivamente, buscando agujeros que puedan ser tapados. Vengo de Hamelin me dice al percatarse de mi presencia. Me mira, se burla de mí y calla durante un instante, escrutándome, para relajarse al momento y revelarse triste y sin ganas. Su voz suspira. No me mira a los ojos. No encuentro los suyos
Sabes. Este fue el pozo en el que me deshice de ellos. Mi madre siempre decía que tenía muy mal pronto.... tenía razón. Me dije a mi mismo que aquello fue una pesadilla, no tenía nada que reprocharme, la culpa había sido de ellos, siempre ellos, los únicos culpables. Lloraban y gritaban y preguntaban por sus padres, con voces agudas, siemore gimoteando. En este pozo dejaron de llorar de una puta vez. Salvo por ese incesante zumbido....

Seguí viviendo. Recorrí media Europa tocando la flauta, y la gente me aplaudía y me preguntaba que que había sido de mi sonrisa. Y yo les contaba el cuento de un flautista que había enseñado a unos niños el camino de la montaña. Todos aplaudían entusiasmados y olvidaban lo de mi sonrisa.

Incluso llegué a tocar durante un par de semanas en el Olimpia. Chico, aquello si que fueron tiempos. La ciudad rendida, los periódicos encandilados y todos los días, lleno. Ni te figuras lo que pasó por allí. Príncipes, jeques, obispos, dictadores, putas de postín.... Unos decían que París ya tenía rey y hasta me llamaban Luis XIX los muy idiotas. Una mujer distinta cada noche y todas ellas dispuestas y hermosas. Yo era el Flautista sin nombre. Hasta que llegó un gilipollas e hizo la comparación fácil. Decía en la revista "... al flautista de Hamelin le siguieron hasta la muerte, los niños y las ratas. Al Flautista, Paris entero...". Volvió el zumbido y el pozo. Cada nota una lágrima, cada segundo un tormento. Y volví a los tiempos malos. Me quedé a vivir aqui, esperando que esos malnacidos se callen.

Tiembla todo su cuerpo. Me pide si le podría hacer el honor de escucharle y yo inclino la cabeza. Sus manos cesan de temblar. Un silbido lúgubre se ilumina poco a poco hasta arrastrarme a un lugar lleno de cascadas y de un sol agradable, praderas verdes, nieves lejanas. En ese lugar nno hay miedo y es fácil reirse. Abrazos que consuelan, mesas llenas de comida, bosques con ocultos remansos, y campos de maíz, y casas de sonrosados techos

Calla.

Ante mis ojos descubro la caricatura de un engendro. Su rostro no es más que una calavera con restos de piel. Sus ojos son tan rojos como el cielo. Su horrenda sonrisa no tiene dientes. La palidez obcena aún da más asco en el contraste con las aguas más negras que nunca contemplé. Ven por favor me dice levantando sus manos , ven y callalos por favor, me pide mientras grita palabras incomprensibles y me enseña las aguas plagadas de brillos maliciosos. Su desesperada petición de gracia se pierdeen las aguas. Todo se llena de aquellos lloros, de aquella tristeza infinita. Comprendo su locura pero desconozco el remedio y hago un inutil gesto, mitad consuelo mitad despedida, antes de irme

Regresan los colores. El negro y el blanco no lo son. El sol sigue en el mismo sitio que lo dejé, compruebo con alivio.

Camino por un camino marrón. La hierba sigue siendo verde. El sol, sonriendo, salvo en los pozos, claro. No se puede estar en todos lados, se justifica.

10 comentarios:

Blogger Blanche ha dicho...

creo que el falutista fue mi ultimo disfraz, me anamora la magia del encantamiento y la maniulacion... o dios mio! igual por eso soy periodista....
en fin (etsoy poco profunda hoy)

2:38 p. m.  
Blogger El Tipo de la Brocha ha dicho...

Tu prosa se vuelve lírica por momentos, Zifnab.

6:10 p. m.  
Blogger cieloazzul ha dicho...

Por favor Mago!!!
me has llevado de la mano por los colores mansos con suspiros encandilados hasta la angustía lugubre de los lamentos de un prisma descolorido.... cierras matizando las emociones, con un sol que ciega de pura contradicción....
bellísimo!
besos y ovaciones...

12:13 a. m.  
Blogger sergisonic ha dicho...

no rompas la flauta con la que pintas estos hermosos cuadros abstractos.
y fotografía un día tu paleta de pintura, porfi

abrazos sónicos

12:51 p. m.  
Anonymous Eulalia ha dicho...

Creo que el flautista somos todos nosotros, aunque no queramos enterarnos.
Un beso.

4:51 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Me he quedado con la duda de si es el pasado el que no perdona o somos nosotros los que no nos perdonamos, o si en realidad es uno y lo mismo. Como siempre tus historias no dejan indiferente.

Abrazos, Sr. Zifnab.

4:57 p. m.  
Anonymous manel ha dicho...

sé feliz (perdona el plagio)

10:17 p. m.  
Blogger Trenzas ha dicho...

Siempre me había preguntado que habría hecho el flautista al darse cuenta cabal de lo que había provocado. Ahora lo sé, gracias a ti.
¡Triste final el suyo! Pero me quedo un poco más tranquila. El flautista me daba un miedo horrible de niña :)
Tus cuentos son más bonitos y no me dan miedo. Eres un mago bueno.
Un abrazo grande

9:57 p. m.  
Blogger Larha ha dicho...

:-) pues yo sonrío.

Le debo unas letricas.

A ver si las voy juntando y luego es sólo enviar.

Un beso enorme.

11:02 p. m.  
Blogger Arare ha dicho...

Los caminos deberían ser todos azules...

un beso azul!

9:31 p. m.  

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