El centro del lago de la luna

Una pequeña Republica del desconcierto y la desazón.

domingo, junio 25, 2006

Juana y María y él


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Salir. La música tan alta como para lograr no escucharse a si mismo. Reírse tontamente, beber tontamente, ser tonto. Librarse de si mismo aunque sólo sea por un rato. De noche todos los gatos son pardos, incluso él, así que porque coño no va a conseguirlo. Pues por que no nene, porque el problema es que la música nunca va a estar lo suficientemente alta y en cuanto te descuides, te encuentras contigo mismo de nuevo, cuanto tiempo y a tomar por culo la noche. Las discotecas no están hechas para los filósofos, claro que las ágoras y los foros hacen tiempo que crían malvas, pero aunque no haya espacios habilitados, las discotecas no están hechas para pensar o si no se llamarían sofotecas. Por eso si en una discoteca piensas la cagas. El piensa, luego la caga.

Hay, por ejemplo, un grupo de mujeres desencantadas que se disfrazan de supernenas y juegan (siempre juegan, todos juegan, gana la banca) a detestar a los hombres que las rondan. Una noche más (una noche menos), se burlan punzantes, conspiran hirientes y levantan una muralla de vaginas infranqueables tras la cual se oculta un aquelarre en el que serán incinerados los inquisidores Un cigarro en una mano, una copa en la otra y en la boca las carcajadas mezclan el humo y el alcohol. Parecen invencibles, pero basta que se enciendan las luces para destruirlas. Regresan a su casa. Anhelan lo que detestan y a los únicos hombres que devoran, son a esos que les carcomerán el alma desde dentro.

Jovencitas de camisetas de diseño, de cuerpos de diseño y mirada de diseño agitan cuerpos y cabelleras en el centro de la pista. Son dos, amigas y residentes en urbanizaciones. Hablan tres idiomas, requisito indispensable para poder pronunciar el puesto ejecutivo que ocupan. Fueron juntas a pilates o la clase de yoga y a hacer senderismo al Himalaya. Y sin embargo se detestan, por ser tan igual que yo, por parecerte tanto a mí… probablemente nunca se hayan enamorado o a lo mejor si y se arrepienten o a lo mejor por eso...

Un posturitas las mira y las engorda. Camiseta ceñida, músculos de pasarela, cuello de buey y mirada perdida. No le cabe ni un grano más de coca en las pupilas ni una dosis más de anabolizantes en los triceps. Ellas piensan que es un baboso. Yo pienso que es un baboso. El piensa que es un baboso. Así que todos contentos. Menos él. Me alejo un poco. El gorila acabará embistiendo contra alguien y yo nunca fui muy valiente. Demasiados ecos.

Una negra le susurra a su chico sin saber que puedo escucharla. No es querer. Es poder. No podéis bailar a Michael. Es nuestro. Como el ritmo. No podéis. Nos robasteis África, mamones, pero os dejasteis el secreto. Tiene que ver con andar descalzo, con los gritos que los griot escuchaban en el aire y en la tierra y en el fuego y que luego nos contaban por las noches si nos habíamos portado bien. Son los pechos abrasadores de nuestras mamás, darlin, el aliento de nuestros papás, my friend. No lo intentes chico, no sois de allí. Y mientras habla baila rock como si fuera funky a Michael Jackson como si fuera el rey, y así con las palabras y las danzas se le agota un poco la rabia inagotable.

Y un poquito más allá. El miedo. Porte aristocrático con tacto de alpaca. Fibroso pero no demasiado. El pelo largo, pero en su justa medida. La camisa vale una pasta, igual que el pantalón igual que los zapatos, que los calzoncillos o que las llaves del coche que lleva en el bolsillo de un abrigo fabuloso. Que guapo es el condenado, que ladino, que canalla. La viva imagen del mal. Está seguro de que si le bajase de un tirón esos pantaloncitos de acento casual se encontraría de bruces con un rabo encarnado, de los que nacen en las nalgas y no entre las piernas y que bajo ese pelo de rizos de exposición se ocultan dos cuernos retorcidos, de los que asustan, no de los que hacen gracia. Le brillar la coca encarnada repleta de sangre la boca a sangre y no dudo de que alguno o alguna querrán saborearla esta noche. Todas las noches. La boca la sangre la pasta. Se arrepentirán, si, pero mañana, cuando ya no importe

Miles de historias y ninguna de ellas, basada en hechos reales. Una voz se acerca y le pregunta. ¿Quién te has creido que eres?. ¿Dios?. Puede ser, nena, al menos me siento igual de solo que el. Aún es más despreciado. Quien eres. Nada. Nadie. Déjame en paz. Nada de nombre. Nadie de apellido sabe que detrás de cada historia Ella y delante de cada rostro Ella pero no tiene muy claro lo de quién es él. Se marcha agotado a su no casa.

8 comentarios:

Blogger Larha ha dicho...

Basta con que se regale un poco de tiempo.

Basta con que le baste eso.

10:37 p. m.  
Blogger Lula Towanda ha dicho...

Malos sitios para pasar el tiempo, buenos sitios para observar a los que allí pululan. Tristes sitios son las discotecas.

12:49 a. m.  
Blogger Lince ha dicho...

es lo malo de la música de discoteca. suele ser tan mala que te obliga a mirar a los demás y a imaginar, imaginar...
sin poder dejarte llevar por las ondas.

1:25 p. m.  
Anonymous Luces-D-Bohemia ha dicho...

El sábado por la noche mientras volvía a casa caminando por el Paseo del Prado (me encanta caminar de noche) iba pensando algo muy parecido a lo que has escrito. Que en el fondo todos somos soledades con distintos disfraces y que las noches están llenas de mentiras, propias y ajenas.

Quizás por eso no me gustan las discotecas, porque en ellas me da pensar. Y la cago. Y porque no me gusta ser parda, como el resto de los gatos.

Quizás por eso me gusta caminar de noche...

5:31 p. m.  
Blogger Alholva ha dicho...

Veo que hay cosas que no cambian. La misma fauna con distintos disfraces.
Muy bueno, como siempre ;-)

7:32 p. m.  
Blogger poemasperdidos ha dicho...

Hoy me gustaron tanto el texto como los comentarios. Mucho.

Todo es un juego, de poses, de disfraces.

Se disfraza uno a ser feliz?
Nos gusta no encajar?
Yo simplemente me encojo de hombros y busco, aunque sólo algunas veces encuentro.

Y me sucede exacto como a Luces-d. Entonces pienso, qué pasaría si los encontrara a todos ustedes en un bar? Y me da ataque de risa, y me alegra que exista tu blog. Mucho.

Besos,
Se feliz, se mago.

Gab

9:43 p. m.  
Blogger Misscronic ha dicho...

Alguna vez tenía que tocar hablar de lo humano... por mi parte le dejo eso al Otro... no sea que la Autoridad Competente me pille.

Lo real, por habitual, no nos causa miedo, pero si olvidamos el significado de lo que conocemos y miramos con ojos de niño.... como una pesadilla.

10:50 p. m.  
Blogger Sopor eterno ha dicho...

En todos los lugares hay la misma mierda..por eso yo prefiero quedarme encerrada en mi ataud, por lo menos la oscuridad es mi amiga mas fiel.

besos

11:58 a. m.  

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